Relatos, poemas e imágenes eróticos del teclado de Francisco José Rodríguez Puente González.
domingo, 24 de enero de 2010
No me gusta el jugo de toronja
Desnuda, con un cigarro en la mano, sentada en una linda poltrona de cuero negro, Ivette miraba el sol a través de las persianas. A un lado, en una mesita de madera color caramelo una taza de café humeaba sus aromas delicados. Mordía sus delgados labios con el nerviosismo que la caracterizaba. Se levantó, su espalda y sus piernas lucían marcas enrojecidas. El calor aumentaba, era medio día y nadie paseaba ya por las calles. La ciudad entraba en una suerte de coma hasta que el sol empezaba a descender de nuevo. Los pies pequeños y finos de la chica se pasearon por la sala, esquivando muebles y decoraciones folclóricas. llegó a la cocina, abrió el refrigerador, una gota de sudor resbaló por su cuello, luego por su pecho y finalmente se precipitó al suelo. El aire helado le provocó un intenso placer mientras buscaba la botella de jugo de naranja detrás de las carnes frías y un six pack de cerveza. Empinó la botella y apuró el contenido al tiempo que una decena de perlas de sudor se deslizaron por su espalda. Talló sus pechos con la botella vacía que todavía estaba fría. Sus sonrosados pezones reaccionaron inmediatamente. Buscó otra botella, pero sólo quedaba una de jugo de toronja. Sus piernas estaban empapadas y su piel expelía una cálida neblina. Tomó la botella de toronja y la pasó por su vientre, lentamente rodó por su cintura y, dejando una estela de vapor, refrescó sus nalgas coloradas que lucían unos hermosos camenances. Ivette abrió la botella y la vació sobre su cabeza. Faltaba mucho para el atardecer.
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