sábado, 16 de enero de 2010

Un capítulo más

Una boca entrada en años rodeó el árbol de la vida. La savia manó por entre sus dientes. La luz del sol escurrió por entre las cortinas. Un capítulo más del lupanar que llamaba vida se cerraba. Recogió del suelo un hermoso bra color rosa, una ridícula tanga del mismo color que portaba orgullosa. ¡Al diablo con la celulitis! ¡Al carajo con los kilos de más! ¡Al demonio con su pubis canoso! Se puso el vestido en un solo movimiento como quién baila tango consigo mismo. Cerró la puerta tras de sí y escupió. Se limpió la boca con el dorso de la mano y siguió su camino. En la esquina ya estaba el puesto de tamales y atoles.

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