El calor nace en el centro del estómago y se expande, palpitando, agitando los músculos, la piel, el cabello. La mirada se torna borrosa por un instante. El mar espeso circula en intermitente cascada de delicias. Su tibia espuma se estrella en las rocas de marfil que desde ese momento olerán a mar. Ella se estremece también y con la cabeza apoyada en la pared contempla la Pangea que ahora habita en su pecho.
1 comentario:
Órale! Chidas las publicaciones de Eros Sum. Están buenos los textos! Intrigantes, je je.
Publicar un comentario